Gestión sostenible del agua urbana: retos y soluciones para Lima y otras ciudades

La gestión sostenible del agua urbana en Lima exige actuar simultáneamente sobre oferta, demanda, calidad y gobernanza, combinando infraestructura gris, soluciones basadas en la naturaleza y cambios de comportamiento ciudadano. Lima es una ciudad desértica con más de 11 millones de habitantes dependiendo de cuencas con disponibilidad extremadamente baja, lo que hace del estrés hídrico un riesgo estructural para su desarrollo.​

Retos clave en Lima y otras ciudades

  • Estrés hídrico estructural. Lima depende principalmente de la cuenca del Rímac, que aporta menos de 100 m³ de agua por habitante al año, nivel que evidencia escasez extrema. Estudios de Senamhi y Sunass proyectan que entre 2036 y 2065 disminuirá la disponibilidad de las cuencas que abastecen la ciudad, con pérdidas potenciales de 2.22% del PBI limeño y 35 mil empleos por crisis de agua.​
  • Acceso desigual y déficit de servicios. Más del 7% de los hogares de Lima Metropolitana no contó con acceso a agua potable de la red pública en 2024 (más de 140 mil hogares), pese a ser la capital del país. Más de 3 millones de personas a escala nacional carecen de agua potable, con concentración de vulnerabilidad en periferias urbanas.​
  • Crecimiento urbano desordenado. La expansión informal, falta de planificación territorial y déficit de infraestructura básica generan asentamientos sin redes formales de agua, saneamiento ni drenaje pluvial, creando un escenario “caótico, de desborde”.​
  • Cambio climático y pérdida de regulación natural. El retroceso glaciar, la reducción de caudales y eventos extremos (sequías e inundaciones) agravan la inseguridad hídrica, especialmente para cuencas costeras como Rímac, Chillón y Lurín.​
  • Contaminación de cuerpos de agua. Descargas de aguas residuales sin tratamiento adecuado afectan ríos y ecosistemas, reduciendo la calidad y disponibilidad de agua para uso humano y ecosistémico.​

Marco de gobernanza: GIRH y ciudad desértica

  • Gestión Integrada de Recursos Hídricos (GIRH). El Perú ha desarrollado un marco normativo que promueve la GIRH como política para aprovechar sosteniblemente el agua con enfoque de cuenca y participación de múltiples actores. Los Consejos de Recursos Hídricos de Cuenca son ejemplo de aplicación, articulando niveles local, regional y nacional para decisiones coordinadas.​
  • Compromisos internacionales. El país ha ratificado su compromiso con el ODS 6 (agua y saneamiento para todos), cuya meta central incluye implementar la GIRH a todo nivel. Esto obliga a articular inversiones públicas y privadas en soluciones integrales, no solo proyectos aislados.​
  • Lima como ciudad desértica. GIZ destaca que Lima es una metrópoli desértica con escasas reservas, donde la seguridad hídrica solo es posible con uso más eficiente, gestión integrada urbano–rural y plataformas interinstitucionales de datos para gobernanza digital del agua.​

Soluciones de oferta: recarga, reúso y nuevas fuentes

1. Soluciones basadas en la naturaleza y recarga

  • Rehabilitación de amunas y recarga de acuíferos. Organizaciones como Aquafondo impulsan la rehabilitación de amunas en las partes altas de Lima para infiltrar agua en acuíferos, de modo que la cuenca del Rímac continúe abasteciendo tanto a comunidades rurales como a millones de personas en zonas urbanas. Estas estructuras ancestrales derivan parte de los caudales de lluvia hacia galerías y canales que favorecen infiltración, generando un efecto de “siembra y cosecha” de agua subterránea.​
  • Soluciones Basadas en la Naturaleza (SbN). Frente al estrés hídrico, se plantea invertir en infraestructura verde (recarga de acuíferos, conservación de ecosistemas altoandinos, protección de áreas verdes urbanas) como complemento a la infraestructura gris tradicional. Esta estrategia aumenta resiliencia al cambio climático y reduce costos a largo plazo frente a obras puramente estructurales.​

2. Reúso de aguas residuales

  • Potencial para riego urbano e industrial. El tratamiento adecuado de aguas residuales provenientes de hogares, comercios e industrias permite convertirlas en fuente segura para riego de áreas verdes, usos industriales y eventualmente recarga de acuíferos. En Lima, el reúso podría reducir significativamente la presión sobre fuentes superficiales destinadas al consumo humano.​
  • Gestión de aguas servidas como criterio de sostenibilidad. Expertos señalan que una ciudad sostenible debe tener capacidad de gestionar sus aguas servidas, tratando y reusando el recurso en lugar de verterlo a ríos y al mar. En algunos países el agua se reutiliza hasta siete veces, mientras en Lima el potencial está aún subaprovechado.​

3. Desalinización y fuentes no convencionales

  • Plantas desalinizadoras. Se plantea la desalinización de agua de mar como opción complementaria para la costa, especialmente donde existe disponibilidad de energía y capacidad de inversión. Esta alternativa debe evaluarse cuidadosamente por sus costos y huella energética, pero puede reforzar seguridad hídrica en escenarios de alta escasez.​

Soluciones de demanda: eficiencia y reducción de pérdidas

  • Eficiencia en redes y reducción de pérdidas. Estudios sobre estrés hídrico en Perú subrayan la necesidad de reducir fugas en redes urbanas, optimizar la presión en tuberías y modernizar infraestructura para evitar pérdidas significativas antes de que el agua llegue al usuario final.​
  • Uso eficiente en sectores productivos. Empresas especializadas en gestión de agua promueven tecnologías de riego tecnificado, recirculación de procesos industriales y monitoreo inteligente del consumo para que sectores productivos (industria, comercio, construcción) reduzcan su huella hídrica.​
  • Cambio de patrones de consumo urbano. Campañas de educación y tarifas que reflejen el verdadero costo del recurso son necesarias para incentivar ahorro en hogares y edificios, particularmente en una ciudad donde la demanda supera ampliamente la capacidad de las fuentes actuales.​

Equidad, áreas verdes y planificación urbana

  • Acceso universal y justicia hídrica. Un reto clave en Lima sostenible es cerrar brechas de acceso a agua potable y saneamiento; más del 7% de hogares sigue sin conexión a red pública de agua, lo que golpea de forma desproporcionada a los sectores más vulnerables. La expansión de redes formales, soluciones comunitarias y esquemas tarifarios solidarios son centrales para evitar que el estrés hídrico agrave desigualdades.​
  • Áreas verdes como infraestructura hídrica. La falta de áreas verdes adecuadas limita la capacidad de la ciudad para infiltrar agua, reducir isla de calor y mejorar calidad de vida. Incrementar y gestionar eficientemente parques y corredores verdes, preferentemente con riego de aguas residuales tratadas, forma parte de la estrategia de adaptación climática.​
  • Planificación territorial y control de expansión informal. La ocupación de laderas, quebradas y zonas de alto riesgo sin servicios básicos ha llevado a una situación de “desborde” urbano. Una gestión sostenible requiere articular ordenamiento territorial, vivienda digna y provisión de servicios de agua y saneamiento desde la planificación, no como corrección posterior.​

Gobernanza, innovación y cooperación

  • Gobernanza multinivel y participación. Procesos GIRH recomiendan involucrar actores de diferentes sectores y niveles (local, regional, nacional) para decisiones sobre el agua a escala de cuenca, fortaleciendo los Consejos de Recursos Hídricos y plataformas interinstitucionales. Foros regionales en Lima han enfatizado gobernanza del agua, adaptación climática, eficiencia en el uso e innovación tecnológica como pilares de seguridad hídrica.​
  • Datos, tecnología e innovación. Iniciativas apoyadas por GIZ y otros organismos promueven sistemas integrales de información sobre recursos hídricos usando tecnología de última generación y digitalización de la gobernanza. Sensores, telemetría, modelamiento y plataformas abiertas permiten monitorear en tiempo real oferta y demanda, anticipar crisis y diseñar respuestas adaptativas.​
  • Cooperación público–privada y sociedad civil. El foro de ONU-Hábitat en Lima resaltó la importancia de alianzas estratégicas entre sector público, privado y académico para impulsar políticas públicas robustas y proyectos innovadores, incluyendo soluciones basadas en la naturaleza y tecnologías de eficiencia. Organizaciones como Aquafondo y cooperaciones internacionales (Suiza, Alemania, ONU) ya trabajan en proyectos de recarga, reúso y GIRH urbana.​

En conjunto, la gestión sostenible del agua urbana para Lima y otras ciudades peruanas requiere: 1) diversificar fuentes (reúso, recarga, eventualmente desalinización), 2) reducir pérdidas y mejorar eficiencia, 3) garantizar acceso equitativo y proteger áreas verdes, y 4) fortalecer gobernanza integrada con soporte tecnológico y participación social activa.​