Cómo elegir filtros de agua domésticos adecuados para tu hogar

Elegir un filtro adecuado implica al menos tres pasos: entender qué problema tienes en el agua, conocer los tipos de tecnologías disponibles y verificar certificaciones y mantenimiento requerido. Un mismo dispositivo no sirve para todo; la elección cambia si tu prioridad es eliminar microbios, reducir sabor a cloro o bajar dureza/metales.​

1. Identifica qué quieres corregir

Antes de comprar, define tu objetivo principal (idealmente con un análisis básico del agua o información de tu empresa de agua). Algunos casos típicos:​

  • Sabor/olor a cloro, agua “clorada” pero segura → necesitas mejorar gusto y olor, no tanto potabilizar.
  • Posible contaminación microbiológica (pozo, cisterna, red poco confiable) → prioridad absoluta: eliminar bacterias/virus.
  • Agua dura (sarro en hervidores, manchas blancas) → prioridad: reducir dureza (calcio/magnesio).​
  • Riesgo de nitratos, metales pesados o pesticidas (zona agrícola, minería) → necesitas tratamiento específico (ósmosis inversa o medios especiales).​

Si no tienes análisis, al menos consulta:

  • Reportes de tu empresa de agua.
  • Características típicas de la zona (pozo vs red pública, dureza, etc.).​

2. Tecnologías principales y para qué sirven

a) Carbón activado (jarras, filtros de grifo o bajo lavadero)

  • Qué hace bien: reduce cloro, compuestos orgánicos que dan mal olor/sabor, parte de algunos pesticidas y subproductos.​
  • Qué NO hace: no garantiza eliminación de bacterias/virus ni de sales disueltas (TDS) o nitratos; por sí solo no potabiliza agua dudosa.​
  • Útil si: tu agua es de red potable, pero quieres mejorar sabor, olor y algunos químicos.

b) Filtros de sedimentos (polipropileno, cartuchos de malla)

  • Función: retener arena, óxidos, partículas visibles y turbidez.​
  • Se usan como prefiltro: antes de otros sistemas (carbón, ósmosis, UV) para protegerlos y mejorar su rendimiento.
  • Útil si: tu agua viene con sedimentos o tuberías viejas.

c) Luz ultravioleta (UV)

  • Qué hace: inactiva bacterias, virus y otros microorganismos, siempre que el agua tenga baja turbidez.​
  • Qué NO hace: no quita cloro, sales ni metales; solo desinfecta.
  • Requiere: energía eléctrica, buen prefiltrado (turbidez baja) y cambio periódico de lámpara.
  • Útil si: el mayor riesgo es microbiológico (pozos, cisternas) y ya tienes filtración previa.

d) Ósmosis inversa (RO)

  • Qué hace: elimina gran parte de sales, nitratos, metales pesados, pesticidas y muchos contaminantes químicos; mejora sustancialmente sabor.
  • Qué NO hace sola: requiere prefiltrado (sedimentos + carbón) y muchas veces desinfección adicional.
  • Costos y efectos:
    • Más cara de comprar e instalar.
    • Genera rechazo (descarta parte del agua).
    • Produce agua muy baja en minerales, que algunos prefieren remineralizar.​
  • Útil si: tienes contaminantes químicos, agua muy salina/dura, o vives en zona con posible presencia de nitratos o metales.

e) Ablandadores de agua (intercambio iónico)

  • Función: disminuyen dureza (calcio/magnesio), evitando sarro.​
  • No son filtros de potabilidad: cambian composición (aumentan sodio), pero no desinfectan ni eliminan otros contaminantes.
  • Útiles si: quieres proteger electrodomésticos y tuberías en zonas de agua dura.

3. Cómo decidir según tu caso

Tabla simplificada de decisión:

Situación en el hogarMínimo recomendadoOpción más completa
Agua de red, segura pero con mal sabor/olor a cloroCarbón activado (jarra, grifo o bajo lavadero)Sedimentos + carbón + UV (si desconfías de la red)
Agua de pozo o cisterna, dudas microbiológicasSedimentos + desinfección (cloro o UV)Sedimentos + carbón + UV + (RO si hay riesgo químico)
Agua muy dura (sarro)Ablandador en la entrada de la casaAblandador + filtro de punto de uso (carbón o RO)
Zona agrícola/minera (posibles nitratos/metales)Análisis de laboratorioSedimentos + carbón + ósmosis inversa + UV

4. Certificaciones, mantenimiento y costos ocultos

  • Certificaciones. Busca productos con normas reconocidas (por ejemplo NSF/ANSI en EE. UU.) que garanticen que el filtro realmente reduce lo que promete (cloro, plomo, microorganismos, etc.).​
  • Repuestos y mantenimiento.
    • Cartuchos de sedimentos y carbón: se cambian cada 3–6 meses según consumo y calidad del agua.
    • Membranas de ósmosis: típicamente cada 2–3 años.
    • Lámparas UV: suelen cambiarse anualmente, aunque sigan encendiendo, porque pierden potencia germicida.​
  • Coste total de propiedad. No mires solo el precio de compra; calcula: costo del equipo + cartuchos al año + mantenimiento técnico (si lo requiere). A veces un equipo barato con repuestos caros termina siendo más costoso.

5. Reglas prácticas finales

  • Nunca confíes en un filtro “universal” sin saber qué problema tienes: pide o realiza al menos un análisis básico (pH, turbidez, conductividad, coliformes) o revisa los informes de tu prestador de servicio.​
  • Para salud, la prioridad siempre es la seguridad microbiológica: si no tienes certeza de que el agua es desinfectada, asegúrate de que tu solución incluya desinfección (cloro bien controlado, UV, o hervido como respaldo).
  • Para gusto y confort (sabor, olor, sarro), carbón activado y/o ablandadores son suficientes si la fuente ya es potable según norma.

Si comentas: tipo de fuente (red pública vs pozo), ciudad/zona, y qué notas en el agua (olor, sarro, color), se puede proponer una configuración concreta (modelo de sistema y orden de filtros) ajustada a tu realidad normativa en Perú.