Para evaluar si un agua es segura y adecuada para uso humano, se monitorean grupos de parámetros físicos, químicos y microbiológicos, cada uno con rangos guía y significado específico. Para potabilidad se exige, además, ausencia de patógenos y cumplimiento de límites máximos fijados por normas nacionales (como el reglamento de calidad de agua del MINSA en Perú y las guías de la OMS).
Parámetros físicos básicos
- Turbidez (UNF/NTU). Mide partículas en suspensión (lodo, sedimentos, microorganismos). Valores bajos indican agua clara; turbidez alta reduce eficacia de la desinfección y puede proteger a patógenos. Para agua potable se suele exigir ≤1–5 NTU según norma.
- Color, olor y sabor. Son parámetros organolépticos que permiten detectar presencia de materia orgánica, metales, compuestos químicos o contaminación; cambios repentinos son señales de alerta aunque no siempre impliquen riesgo sanitario inmediato.
- Conductividad eléctrica (µS/cm). Indica la cantidad de sales disueltas (iones). Valores altos sugieren agua mineralizada o posible contaminación por vertidos industriales o agrícolas, aunque por sí sola no define potabilidad.
- Temperatura. Afecta solubilidad de oxígeno, reacciones químicas y crecimiento biológico; temperaturas elevadas favorecen proliferación de algas y bacterias y pueden disminuir la eficacia del cloro.
Parámetros químicos clave
- pH. Mide acidez o alcalinidad (escala 0–14). Para agua de consumo humano se recomienda rango aproximado 6.5–8.5/9.5; fuera de ese rango puede haber corrosión de tuberías (liberando metales como plomo, cobre) y menor eficacia de desinfectantes.
- Sólidos disueltos totales (TDS). Reflejan el total de sales (calcio, magnesio, cloruros, sulfatos, etc.); valores muy altos afectan sabor y pueden indicar contaminación, aunque el efecto sanitario depende de la composición específica.
- Dureza (Ca²⁺, Mg²⁺). Indica contenido de calcio y magnesio. Afecta incrustaciones en instalaciones y sabor; no suele ser un riesgo directo para la salud, pero durezas muy altas pueden requerir suavización.
- Nitratos y nitritos. Son indicadores de contaminación por fertilizantes o aguas residuales. Nitratos elevados se asocian a metahemoglobinemia en lactantes, por lo que se establecen límites estrictos; su presencia significativa sugiere influencia agrícola o de excretas.
- Amonio, cloruros, sulfatos. El amonio puede indicar contaminación reciente por materia orgánica; cloruros y sulfatos altos pueden provenir de fuentes naturales o descargas, afectando sabor y corrosión.
- Metales (hierro, manganeso, plomo, cobre, cromo, níquel, etc.). Algunos afectan principalmente color, sabor y manchas (hierro, manganeso), mientras que otros como plomo, cadmio o cromo tienen alta toxicidad crónica y deben mantenerse por debajo de límites muy bajos.
Parámetros microbiológicos esenciales
- Coliformes totales. Son indicadores de calidad microbiológica general y eficacia del tratamiento; su presencia en agua tratada indica fallas en desinfección o contaminación en la red.
- Escherichia coli (E. coli) y coliformes termotolerantes. Son indicadores específicos de contaminación fecal. Para agua potable el valor guía es 0 UFC/100 mL (ausencia total); cualquier detección implica que el agua no es segura para consumo directo.
- Otros microorganismos (enterococos, Pseudomonas, etc.). Pueden monitorearse según contexto (hospitales, redes vulnerables); su presencia en ciertos niveles puede indicar riesgos adicionales para grupos sensibles.
Parámetros operativos: cloro y desinfección
- Cloro libre residual. Indica la cantidad de cloro activo disponible para desinfección en la red. Valores típicos recomendados están alrededor de 0.2–1.0 mg/L; muy bajo implica posible riesgo microbiológico, demasiado alto genera olores/sabores desagradables y subproductos indeseados.
- Relación pH–turbidez–cloro. La normativa resalta que el equilibrio entre turbidez baja (ideal ≤1 NTU), pH <8.0 y cloro libre ≥0.5 mg/L mantenido al menos 30 minutos es condición para asegurar desinfección eficaz.
Cómo interpretar resultados (en la práctica)
- Un agua de red se considera generalmente segura si presenta pH cercano a neutro (p. ej. 7.0–7.5), turbidez <1 NTU, cloro residual dentro de rango (0.5–1.0 mg/L) y ausencia de coliformes totales y E. coli (0 UFC/100 mL).
- Resultados con pH muy ácido (≈5), turbidez elevada, cloro residual bajo y presencia de coliformes indican agua no apta para consumo directo y necesidad de medidas correctivas (mejor desinfección, filtración, búsqueda de fuente alternativa).
- La evaluación completa combina estos parámetros con los límites máximos establecidos en la normativa local (en Perú, el Reglamento de la Calidad del Agua para Consumo Humano de Digesa), que operacionaliza las guías de la OMS para garantizar que el agua no represente riesgo para la salud ni sea rechazada por sus características sensoriales.
