Cómo afecta el cambio climático al recurso hídrico en el Perú

El cambio climático representa una amenaza crítica para los recursos hídricos peruanos, afectando profundamente la disponibilidad de agua a través de múltiples mecanismos y con consecuencias que se extienden a toda la economía nacional.

Retroceso Acelerado de los Glaciares

La situación más alarmante es la pérdida de glaciares tropicales, que funcionan como reservorios naturales de agua sólida. Perú ha perdido entre el 51% y el 56% de su superficie glaciar en los últimos 50-60 años, con la desaparición de más de 1,500 glaciares. Casos extremos ilustran la magnitud del problema: Ayacucho experimentó la desaparición total de sus glaciares en 2016 y actualmente cuenta con cero hectáreas de cobertura glaciar, mientras que las cuencas hidrográficas que abastecen a Lima han perdido el 75% de su superficie glaciar. En los últimos 30 a 40 años, los glaciares se han retrocedido aproximadamente un 40%.​

Estas pérdidas tienen consecuencias directas en la disponibilidad de agua. En ciudades como Huaraz, cercana a la Cordillera Blanca, aproximadamente el 50% del agua consumida proviene de los glaciares, lo que demuestra la vulnerabilidad extrema de estas zonas. Aunque se espera que en la estación de deshielo se libere más agua inicialmente, el retraso del proceso de deshielo significa que hay menos agua disponible durante la estación seca, un periodo crítico para la agricultura y el consumo humano.​

Crisis de Sequías Recurrentes e Intensas

A partir de 2022, la región altoandina central y sur del país enfrenta una de las peores sequías de los últimos cincuenta años, una crisis que ha durado tres años consecutivos. Los patrones de lluvia se han vuelto impredecibles y caóticos: llueve cuando no debería hacerlo, y cuando cae precipitación, se concentra en períodos cortos que dificultan la gestión del agua y aumentan el riesgo de inundaciones y deslizamientos de tierra.​

El caso de Piura ilustra la magnitud de la crisis. El reservorio de Poechos, inaugurado en 1976 con capacidad de 1,045 millones de metros cúbicos de agua, actualmente contiene apenas 14 a 26 millones de metros cúbicos, es decir, menos del 2% de su capacidad. Esta región, la segunda más poblada del país, ha sido declarada en emergencia hídrica.​

Mecanismos de Impacto Climático

El cambio climático afecta la disponibilidad de agua a través de varios mecanismos interconectados:

Reducción de precipitaciones: Las zonas áridas y semiáridas del Perú que naturalmente sufren de escasez de agua han experimentado una disminución aún mayor de las precipitaciones, reduciendo la disponibilidad de agua para riego agrícola y consumo humano.​

Aumento de evaporación: Las temperaturas elevadas aumentan significativamente la tasa de evaporación del agua de ríos, lagos y embalses, reduciendo la cantidad disponible para el consumo humano, agricultura y generación de energía.​

Alteración del ciclo hidrológico: Se espera que las temperaturas aumenten a un ritmo de aproximadamente 0.2°C por década en zonas superiores a los 3,000 metros sobre el nivel del mar, alterando fundamentalmente el modo de vida de millones de personas en las zonas rurales andinas.​

Impacto Devastador en la Agricultura

La agricultura es el sector más vulnerable, consumiendo el 80-81% del agua disponible en el país pero operando con una eficiencia de apenas 25-40%. La crisis hídrica ha afectado severamente la producción agrícola, particularmente en cultivos andinos como papa, maíz y quinua, así como en producción agroexportadora como limón y mango.​

En Piura, campos de arroz completamente amarillentos reflejan la magnitud de la escasez de agua, afectando especialmente a pequeños agricultores que dependen principalmente del riego por gravedad desde reservorios como Poechos. La alteración de los ciclos de cultivo, heladas intempestivas y sequías prolongadas comprometen tanto la seguridad alimentaria nacional como los ingresos de millones de agricultores.

Crisis Energética y Sectores Económicos

Aproximadamente el 50% de la energía del país proviene de centrales hidroeléctricas ubicadas en cuencas que dependen de glaciares, especialmente el Complejo Mantaro, Cañón del Pato y cuencas del río Urubamba. La escasez de agua ha generado una crisis energética sin precedentes.​

Entre 2023 y 2024, la generación hidráulica registró una caída del 2%, mientras que la generación térmica mediante combustibles fósiles como diésel aumentó un 197%. Los precios de la electricidad se dispararon de aproximadamente US$30 por MWh a US$200 por MWh, y en septiembre de 2023 los costos de electricidad aumentaron un 480%. El país se ha visto obligado a quemar petróleo diésel casi las 24 horas del día para satisfacer la demanda energética, revirtiendo años de avances hacia la transición energética.​

Dos quintas partes del Producto Interno Bruto proviene de sectores intensivos en agua como agricultura, manufactura, minería, construcción y energía. Esta dependencia crítica del agua significa que la crisis hídrica amenaza directamente el crecimiento económico sostenido del país.​

Amenaza a la Salud Pública y Educación

La escasez de agua tiene profundas consecuencias sociales. Actualmente, 3.5 millones de peruanos carecen de agua potable y 8 millones no tienen acceso a saneamiento adecuado. La situación en las instituciones educativas es especialmente preocupante: solo dos tercios de las escuelas del país cuentan con instalaciones sanitarias adecuadas, y tan solo el 20% tiene acceso a agua potable.​

Esta carencia afecta la calidad de la educación, puede generar problemas de higiene y aumenta significativamente el riesgo de focos infecciosos y enfermedades transmitidas por el agua como cólera y diarrea.

Contaminación del Agua

La menor disponibilidad de agua reduce la capacidad de dilución de contaminantes, intensificando los problemas de calidad del agua. Inundaciones extremas arrastran aguas residuales y otros contaminantes, mientras que la minería, agricultura e industrias urbanas vierten metales pesados y pesticidas en ríos y lagos. El deterioro de la infraestructura hidráulica incrementa los niveles de bacterias en tuberías, causando obstrucciones y roturas.​

Proyecciones Futuras Alarmantes

Las proyecciones de los efectos del cambio climático son profundamente preocupantes. Se estima que para 2030, el 58% de la población peruana vivirá en zonas con escasez de agua, mientras que para 2040 el país enfrentará un alto riesgo de escasez de agua dulce.​

A largo plazo, incluso en el escenario más optimista donde se implementan completamente los Acuerdos de París con un aumento de temperatura limitado a 1.5°C, aproximadamente el 50% de los glaciares peruanos desaparecerá para el año 2100. En escenarios más pesimistas, las temperaturas podrían aumentar hasta 4°C para finales del siglo XXI, con consecuencias aún más catastróficas.​

Vulnerabilidad Regional

El 65% de las cuencas hidrográficas peruanas presentan pérdida de superficie de agua respecto a su media histórica, reflejando la magnitud de la crisis. Regiones como la sierra central y sur, Piura (donde se han declarado 34 distritos en emergencia), y Lima (que depende de glaciares para más del 50% de su suministro de agua) enfrentan riesgos existenciales de desabastecimiento.​

La crisis hídrica también genera riesgos secundarios como la formación de nuevas lagunas glaciares que pueden desbordarse causando aluviones (huaicos) que amenazan infraestructura y comunidades en zonas de montaña.

Implicaciones Sociales y Migratorias

La escasez de agua generada por el cambio climático, combinada con dependencia económica de sectores intensivos en agua, crea condiciones para migraciones forzadas masivas y conflictos sociales. Comunidades indígenas de zonas altas pierden no solo recursos económicos sino también su identidad cultural, ya que consideran a los glaciares como deidades sagradas.​

Sin una respuesta inmediata y efectiva en materia de adaptación y mitigación del cambio climático, Perú enfrenta una crisis sin precedentes que amenaza su estabilidad económica, seguridad alimentaria, seguridad energética y cohesión social.