El tratamiento de aguas residuales sin alcantarillado se basa en sistemas descentralizados que tratan el agua cerca de donde se genera, combinando procesos sépticos, biológicos y soluciones naturales como humedales. La elección depende de espacio disponible, tipo de suelo, nivel freático, caudal y capacidad de operación/comunidad.
Opciones domésticas e individuales
- Fosa séptica + infiltración en el suelo. Sistema clásico: sedimentación y digestión anaerobia en el tanque, seguida de drenajes o pozos de infiltración donde el suelo completa la depuración.
- Biodigestores domésticos. Tanques herméticos donde bacterias degradan la materia orgánica; el efluente pasa luego a campos de infiltración o humedales, y el suelo termina el tratamiento.
- Letrinas ecológicas secas. Separan excretas del agua y usan compostaje para estabilizarlas; adecuadas donde el agua es muy escasa y se busca una solución de bajo costo y bajo mantenimiento.
Sistemas comunitarios y descentralizados
- Humedales artificiales (subsuperficiales o de flujo superficial). Canales o estanques poco profundos con grava y plantas acuáticas que eliminan materia orgánica, sólidos, nutrientes (N y P) y patógenos mediante acción conjunta de microorganismos y raíces.
- Filtros anaerobios de flujo ascendente (FAFA) y filtros percoladores. Lechos de material granular donde el agua residual pasa lentamente, permitiendo degradación biológica y retención de sólidos; suelen combinarse con tanques sépticos previos.
- Pequeñas plantas modulares de tratamiento. Unidades compactas (lodos activados, MBBR, etc.) que funcionan como “mini-plantas” para una comunidad, hotel o albergue, con posibilidad de ampliar capacidad según la demanda.
Criterios prácticos de selección
- Disponibilidad de terreno y tipo de suelo. Suelos bien drenados permiten campos de infiltración o humedales; si el nivel freático está alto o el suelo es muy impermeable, se requieren soluciones más contenidas (humedal elevado, descarga a cuerpo de agua tras buen tratamiento).
- Carga y uso previsto del efluente. Para reuso en riego de áreas verdes o cultivos, se recomienda tratamiento con humedales u otros sistemas capaces de reducir patógenos y nutrientes según directrices sanitarias de la OMS.
- Capacidad de operación y mantenimiento. Sistemas como humedales y biodigestores bien diseñados requieren poco mantenimiento periódico (limpieza de sólidos, control de vegetación), mientras que plantas mecanizadas exigen personal entrenado y energía continua.
Reuso seguro y protección sanitaria
- El tratamiento descentralizado permite reutilizar aguas residuales tratadas para riego de áreas verdes o cultivos no consumidos crudos, reduciendo demanda de agua dulce; esto debe hacerse siguiendo criterios de calidad y manejo definidos por la OMS para minimizar riesgos sanitarios.
- La clave es garantizar que el efluente cumpla estándares locales antes de infiltrar, descargar o reutilizar, evitando contaminar cuerpos de agua o acuíferos y reduciendo la exposición directa de la población a patógenos.
